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Este blog ha funcionado entre los años 2008 y 2018. Muchas gracias por la oportunidad de haberme permitido compartir sobre Astrología y otras Artes Intuitivas. Atte, Almaluz.
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07 abril 2010

LA ASTROLOGÍA A TRAVÉS DE LA HISTORIA: 2 parte.

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II. TIEMPOS MEDIEVALES
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ISLAM.

Los astrólogos árabes utilizaron con habilidad los métodos de horóscopos ya empleados por los griegos, pero los perfeccionaron en detalles.

Bagdad vio florecer la Astrología y su fastuoso califa Haroun-Al-Rashid de la Dinastía Abasi, se convirtió en el protector de la Astrología. La ciudad tenía un gran observatorio donde trabajaban los astrónomos y astrólogos, porque para esas épocas ambos oficios eran vistos por igual, alrededor del año 820 fue célebre Albumasar ( en árabe sería: Abu Mash´ar Balkhi). Escribió “Las Flores de la Astrología” luego fue traducido al latín, entró este texto a Europa y sería de las primeras obras impresas en Alemania por Gutemberg.
Albumasar estudió astrología cuando conoció al filósofo Al-Kindi quien defendía la noción de Libre Albedrío frente al Destino. Cuenta la historia que Albumasar decidió asesinar al filósofo pues no aceptaba sus ideas sobre medicina, entró al Palacio y Al- Kindi al mirarlo a los ojos le dijo: “No eres tu Albumasar de Balkh?...tú serás el mayor astrólogo del siglo pero es necesario que renuncies a tu malvado designio. Arroja tu puñal, siéntete y acepta mi doctrina."

Algunos reconocidos fueron: Abu Sahl Al-Rashidd, tradujo al iraní las obras del astrólogo romano Vettius Valens. Ibn Wahsiya cultivó la Astrología, la magia y la alquimia. Thabit Ibn Harran unió la Astrología con la magia y escribió sobre el arte de realizar amuletos para aplicarlo a la curación de enfermedades.

Otros estudiosos entre los siglos IX y XI: y les pondré el nombre latinizado, fueron: Albohali, Al Razi, Albaategnus, Alpetragius, Alcabitius, Arzaquel, a todos muchas gracias porque si no fuera por ellos, muchas obras griegas y romanas habrían perecido con el paso del tiempo, porque ellos se dedicaron a traducirlas, luego a corregir y después ampliar. Me parece que Europa sigue en deuda con el Islam, y no agradece el puente que fueron los musulmanes entre la caída de Europa Antigua y el paso al Medioevo, porque esta fe alentó enormemente el desarrollo de las artes, las ciencias y el saber de la época, así como su conservación y divulgación.

Todos estos autores buscaron unir la Astrología con la alquimia, procurando crear recetas mágicas y un ejemplo es el encontrado en un recetario de Abu´l Kassim, dice: “para destruir una ciudad, hágase una imagen, bajo la hora de Saturno, cuando los infortunios están bajo el ascendente de la villa y el señor del ascendente se encuentran en el infortunio; hágase que las fortunas sean desviadas del ascendente y de su señor, así como del tercer decanato de la casa uno, y de las casa 4, 7 y 10. Luego entiérrese esta imagen en medio de la ciudad y se verán maravillas.

Hacia 1550 Mohamed Ben Ahmed el Dachrian, escribiría el último texto de un autor musulmán. Actualmente en el nivel popular sobre todo en el norte de África se continúa practicando pero cada día muy replegada en si misma al comparar con las expresiones contemporáneas de la ciencia de las estrellas.



Texto árabe, 
en esta página menciona sobre Tauro, Géminis y Cáncer.



EUROPA: EDAD MEDIA Y RENACIMIENTO.


La Astrología que practico es de origen Caldeo, es a ella a quien le seguiré los pasos en este texto sobre historia de la astrología, dejaré para otros estudiosos los avances que hiciera en la China, India o América precolombina. En el capítulo anterior puse un par de renglones a cerca de la Astrología en los Imperios Antiguos, ahora me concentraré en cómo se desarrolló en Europa después de la caída del Imperio Romano.

Cuando el Imperio se cristianizó, la Astrología pasó a ser llamada “pagana”, los primeros cristianos intentaron por todos los medios destruir los libros que había al respecto, pero como siempre lo bueno supera lo mejor, pues algunos textos se guardaron y se preservaron. No fue sencillo, quienes conseguían estos libros corrían el peligro de ser señalados como brujos o herejes, sobre todo cuando la Iglesia anunció en el año 364 que: “se prohíbe a los clérigos ejercer la profesión de magos o de matemáticos dedicados a la astrología”. Luego alrededor del año 500 dijo: “si alguien cree su deber ayudar con ello a la astrología o adivinación, que sea excomulgado”.

El Priscilianismo, una doctrina cristiana del año 375, tomó fuerza, la Iglesia la condenó y de paso con el Concilio de Braga anunció: “si alguno cree que las almas humanas están ligadas a un signo fatal, como dijeron los paganos y Prisciliano….si algunos creen que los doce signos o astros que los astrólogos suelen observar, están distribuidos por cada uno de los miembros del alma o del cuerpo y dicen que están adscritos a los nombres de los patriarcas, como dijo Prisciliano, sea maldito y excomulgado.”  En la imagen de la izquierda vemos un manuscrito aleman del siglo XIV, en donde se enseña la relación entre el zodiaco y el cuerpo, ideas que defendió Prisciliano y había retomado de Hiparco.

El temor de la Iglesia era enfrentarse a un debate, si existe el libre albedrío, que concede Dios a sus hijos?, como van a estar redactados los hechos entonces en las estrellas?.

Volvamos a Europa, se debe específicamente a los árabes el haber ayudado a conservar muchos textos, los llevaron a España y se creó en Toledo entre 1135 y 1153 un taller de traducción, que se encargaba de pasar los textos astrológicos del griego al latín y de ahí al incipiente castellano, otros en el mismo latín cruzaron fronteras y así empezamos a encontrar astrólogos en Inglaterra, Alemania, Francia, Italia.

En la Edad Media, en 1142, el monje jurista y profesor de teología Graciano, redactó un decreto titulado: “Concordia de la Cánones Discordantes”. Su obra es perteneciente al Derecho canónico que, como indica su título, trata de conciliar la totalidad de las normas canónicas existentes desde siglos anteriores, muchas de ellas opuestas entre sí. Como se imaginarán la obra es monumental, y se anuncian prohibiciones por doquier, en un apartado específico sobre las Supersticiones señala la Astrología.

Para los romanos la superstición era la actividad que consistía en rezar y ofrecer sacrificios todos los días para que sus hijos sobrevivieran a los desafíos. Pero los primeros cristianos que combatieron fanáticamente las tradiciones olímpicas venidas de los griegos y romanos, osaron llamar supersticiones a las actividades dedicadas según ellos a los falsos dioses y a los demonios.

Dice el Decreto de Graciano: “Se prohíbe: Los magi: estudiosos que observan las estrellas, excepto los reyes magos.
Los nigromantes: vaticina el futuro invocando los muertos.
Los hidromanti: quienes escrutan el agua para evocar las sombras de los demonios.
Los arioli: profieren plegarias maléficas ante altares de ídolos, ofrecen sacrificios funestos.
Los haruspices: observan las horas antes de afrontar un asunto o emprender una tarea, examinan las entrañas del ganado y así predicen cosas futuras.
Los auguri: observan el vuelo y el canto de los pájaros.
Los sortilegi: en nombre de una supuesta religión ejercen la ciencia de la adivinación y prometen cosas futuras mirando determinadas escrituras.
Las pythonisas: predicen el futuro.
Los mathematici: determinan el destino de un hombre en función de la conjunción de los astros en el día de su nacimiento.
Los astrologi: sacan sus augurios de los astros.”

Mientras en Europa los astrólogos no salían a ver el cielo con tranquilidad, por temor a ser señalados, en el Oriente era más sencillo observar el cielo, a la derecha una ilustración del libro Los Viajes, de Sir John Mandeville, nació en Lieja y entre 1322 y 1356 viajó por Palestina, Egipto, India y China, seguramente motivado por los viajes de Marco Polo, cuando regresó a Europa imprimió su libro con láminas, en esta vemos un grupo de hombres que miran los cielos y sus estrellas.

Pero la verdad que nos cuenta la Historia, es que a pesar de estas disposiciones, la Astrología se abrió paso a pesar de todo, la misma Iglesia a veces permitía que algunos la estudiaran, pero insistía más en prohibir la unión de la Astrología con la Alquimia, cosa imposible en la edad media, porque todo astrólogo era alquimista, pues buscaban saber cómo transformar algunos designios, y la alquimia venida por los árabes ofrecía la práctica para realmente trasformar, al ser, a su naturaleza y el destino mismo.

A pesar de las censuras de la Iglesia, la Astrología siguió caminando. Pero cambió el perfil del Astrólogo. El Astrólogo de la Antigüedad pasaba por ritos de iniciación, estudiaba medicina, magia y artes para leer los mensajes de los Dioses, luego como parte de las Castas Sacerdotales guiaba a los Emperadores, Faraones y Reyes. Ahora, era distinto, porque la Iglesia Católica montó una nueva estructura sacerdotal. No vamos a encontrar el Astrólogo, médico iniciado y protegido por los ministros espirituales y religiosos; ahora encontraremos un apasionado de la Astrología por cuenta propia y riesgo. Un amante de la verdad, la filosofía, la teología y que además quiere comprender este saber de la antigüedad. Y los que descollaban en su práctica conseguían trabajo en una Corte Feudal.

Históricamente se le debe a la Iglesia Católica, la condena de la Astrología en el mundo Occidental como un Principio de Saber, y la Edad Media y el Renacimiento fueron momentos en donde más se persiguió a la Astrología y a sus practicantes. Siglos más adelante la llamada Ciencia Moderna terminaría por buscar su aniquilación mediante un método poco científico, no buscando la verificación, sino buscando el desprestigio a través del chisme y el rumor.


El signo Sagitario, en el tratado de Alfonso el Sabio.


Entonces mencionemos los astrólogos más relievantes durante la Edad Media:

Guillermo de Paris, nació en 1190 fue filósofo y teólogo francés obispo de París y consejero del rey Luis IX de Francia. Hacia 1230 escribió “Sobre El Universo” y en uno de sus apartes dice: “el universo forma una esfera gigante en cuyo centro se encuentra ubicado el infierno, en torno del fuego central, la tierra, más las capas superpuestas de los cuatro elementos y enseguida las siete esferas celestess, luna, mercurio, venus, sol, marte, Júpiter y Saturno. En el límite exterior el octavo cielo el de las estrellas fijas, el nuevo cielo o cristalino.”

Michel Scott, matemático y traductor escocés, amante de las ciencias ocultas, hacia 1225 partió hacia Italia y fue astrólogo del emperador Francisco II de Hohenstaufen en la corte de Palermo, Sicilia. Nos dijo: “Todo astrólogo es digno de alabanza y honor porque ha hallado favor en Dios, su Hacedor, puesto que gracias a la doctrina de la astronomía conoce quizás muchos secretos divinos y otras cosas que pocos conocen¨”.

 Isacc Ben Said, alrededor de 1250 trabajó para el Rey Alfonso X de Castilla conocido como El Sabio, fue el encargado de precisar con detalle las Efemérides, que son las tablas planetarias que nos señalan por que signo y a que grado está un determinado planeta en una determinada fecha, y bueno se le llamaron en ese entonces Tablas Alfonsinas. A la izquierda una muestra de las tablas.


Pietro d'Abano, o Aponensis. nació en 1250, médico, astrólogo, profesor y filósofo italiano que impartió cátedras en Padua. Buscó hacer conocer la Obra de Averroes. Fue juzgado dos veces por la Inquisición sobre acusaciones de herejía y nigromancia. Se le absolvió en el primer juicio, pero se le declaró culpable en el segundo después de su muerte, en prisión.

Francesco Stabili, mejor conocido como Cecco d'Ascoli, nació en Italia en 1269 y fue quemado en la hoguera a sus 58 años. Fue astrólogo de la corte de Carlos II de Nápoles y Sicilia. También fue médico de la corte y profesor de medicina en la Universidad de Bolonia. Se pronunció contra la Iglesia y sufrió la condena que consistía en una multa muy cara, la pérdida de su trabajo, la incautación de sus libros de astrología y un cierto número de oraciones obligatorias. Con el tiempo reincidió así que fue condenado a morir quemado, dice la tradición que mientras las llamas se lo comían, dijo: “Lo he dicho, lo he enseñado, lo creo!”.

Guido Bonnati, o Sideribilissimus, nació en Italia alrededor de 1240, matemático, astrónomo y astrólogo, especializado en pronósticos de guerra, trabajó para Federico II Emperador del Sacro Imperio y varios gobernantes y militares italianos sobresaliendo sus pronósticos para Montefeltro. Le indicaba a que hora debían calzarse el uniforme los soldados, subir al caballo y entrar a formar a la plaza. Dijo: “los astrólogos saben más de las estrellas que los teólogos de Dios”.

Thomas de Pizan fue médico y astrólogo italiano, alrededor de 1370 se compromete al servicio del rey francés Carlos V, su hija Cristina de Pizan, tomó algunos de sus conocimientos pero se dedicó más a la actividad literaria.

Jacques Coeur, comerciante francés, quien hacia 1432 es invitado por el Rey Carlos VII para que sea su consejero, alquimista y astrólogo. Su vivienda particular en Bourges aun conserva la torrecilla de astrólogo con su cúpula para mirar las estrellas.


Otros Astrólogos importantes pero que no trabajaron para las cortes reales, se dedicaron a unir este saber con otros conocimientos, por ejemplo tenemos a:
Arnauld de Villenueve, no se sabe con certeza si fue español o francés, prestigioso médico alrededor de 1300 llegó a ser Rector de medicina en la Universidad de Montpellier, y escribió un tratado sobre: “Juicios de las enfermedades por los movimientos de los planetas”.

Roger Bacon (1214-1292) Filósofo, científico, y teólogo inglés. Conocido también como Doctor Mirabilis ("Doctor Admirable", en latín), fue uno de los frailes franciscanos más famosos de su tiempo. Estudió en Oxford y luego sería maestro en este mismo lugar. Abarcó el saber de la época y se le considera pionero en establecer los fundamentos del método científico. En su texto Opus Minus escribió “Noticias Celestes” y dice: “hay 2 tipos de astrología, una legítima dedicada al estudio de los astros y otra ilícita que trata de poner en juego por diversas operaciones mágicas las influencias demoniacas”.



Los astrólogos usaron numerosos instrumentos para sus cálculos. Aquí vemos un astrólogo del siglo XVI, con un astrolabio y arriba se ve el cinturón zodiacal.

El nombre de Renacimiento se utilizó porque éste retomó los elementos de la cultura clásica, apareció un retorno de algunos saberes de la antigüedad y el progreso en las artes, ciencia, política y la Astrología no fue la excepción porque desde los más altos personajes hasta la masa iletrada, las personas estaban preocupadas por el porvenir.

Muchos creen que por ser esta época descollante en los adelantos de las artes y las ciencias, la Astrología se vio relegada, pero por el contrario, no hay época más fascinante para las artes adivinatorias que el Renacimiento, más notorio que el papel que desempeñara en la Edad Media, si bien es cierto la Iglesia seguía censurándola, ahora muchos reyes protegían a sus astrólogos en las cortes; además la Iglesia ahora se dedicaba a perseguir más a los científicos que decían que en lugar de la Tierra como centro del Universo estaba el Sol, al parecer en esos momentos era más peligrosa esta teoría que vaticinar el futuro.

En 1455 la invención de la imprenta en manos de Gutemberg hizo posible una rapidez en la divulgación de las obras científicas, y en 1492 con la llegada de Colón al Nuevo Mundo, las últimas dudas sobre la redondez de la tierra quedaron aclaradas. En medio de estos dos eventos y la llegada de la Revolución Científica, nació en Polonia el 19 de febrero de 1473 Nicolás Copérnico.



Arriba: Sistema Copernicano o Heliocéntrico: Como Copérnico, los astrólogos de hoy, sabemos que para efecto del levantamiento de la Carta Astral, usamos el sistema geocéntrico, porque el nativo ha nacido en la Tierra, y ese es el punto de origen, la tierra se pone en el centro como receptor de las demás influencias planetarias; y también aceptamos que el sistema heliocéntrico nos explica un orden de nuestro sistema solar.

El polaco Nicolás Copérnico nació en 1473, estudió Derecho, Medicina, Filosofía y Astronomía. Estudiando el sistema geocéntrico de Claudio Ptolomeo, observó inexactitudes y después de 25 años de estudio al respecto, concluyó que la Tierra no era el centro del Centro del Universo, sino que era un planeta que como los demás, giraba alrededor del Sol. Lo explicó en su libro Sobre las Revoluciones de las Esferas Celestes. A pesar de haberle dedicado el libro al Papa, su libro se anexó a la lista de libros prohibidos y Martín Lutero le dice que es “un astrólogo advenedizo que quiere cambiar el orden de los cielos”. A pesar de esto, había nacido el sistema heliocéntrico y las ideas copernicanas deslegitimaron ideas astronómicas y religiosas.

En la biblioteca de Copérnico se han encontrado las Tablas Alfonsinas, y su amigo Gerng Johachim ( hijo de un médico decapitado acusado por practicar brujería) conocido como el astrólogo Rethicus, era además médico y matemático, fue quien se encargó de hacer contactos para editar su obra, y sabiendo que para esos tiempos la astronomía y la astrología se estudiaban juntas, no hay que dudar que Copérnico tuvo su encuentro con la Astrología.


Carta Astral de Kepler levantada por si mismo.


En 1594, el astrónomo alemán Johannes Kepler a través de su profesor de matemáticas, el astrónomo Michael Maestlin, conoció el sistema heliocéntrico de Copérnico que se reservaba a los mejores estudiantes. Los otros estudiantes tomaban como cierto el sistema geocéntrico de Ptolomeo. Kepler se hizo así un copernicano convencido y para ampliar su estudio buscó ayuda en Tycho Brahe quien estaba al servicio de Rodolfo II, nieto de Carlos V, era Rey de Hungría y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Rodolfo II acogió en su corte a científicos, artistas y astrónomos, contrató a Tycho Brahe, danés quien nació en 1546, y por mucho años fue el Astrólogo en la corte del Rey Federico II Rey de Dinamarca y Noruega.

Antes, Tycho Brahe había hecho parte de la construcción de Uraniborg (“Castillo de Urania”), ubicado en la isla danesa Ven, era un centro astronómico construido como un palacio entre los años 1576 y 1580. El palacio contenía un taller para practicar la alquimia y los jardines se podaban formando diseños geométricos de plantas y hierbas. Brahe no era ajeno a su entorno, en donde los estudiosos buscaban unir el estudio de los astros con el de los metales y la naturaleza en general; había también un observatorio astronómico, Stjerneborg ("Castillo de estrellas"). Al morir el rey, Brahe tuvo inconvenientes con su heredero y marchó encontrando trabajo en la corte de Rodolfo II.
Arriba, un taller de Brahe.

Al interior de esta corte húngara Brahe y Kepler cumplían con sus labores como astrólogos para el Rey, pero de manera paralela investigaban arduamente el sistema copernicano. Era una época en la que los astrónomos seguían comprobando que los astros influían sobre las personas, así que buscaban con ahínco comprender más acerca de la disposición del universo. A la muerte de Brahe, su discípulo Kepler tomó su legado y aportó a la astronomía 3 ideas fundamentales: 1, Los planetas tienen movimientos elípticos alrededor del Sol, estando éste situado en uno de los focos de la elipse. 2, Los planetas, en su recorrido por la elipse, barren áreas iguales en el mismo tiempo. 3, El cuadrado de los períodos de los planetas es proporcional al cubo de la distancia media al Sol.

Es falso afirmar que Copérnico, Kepler o Brahe fueron los primeros astrónomos  opositores a la Astrología. Al contrario, ellos al hacer sus rigurosas observaciones de tipo astrológico, se inquietaron para ahondar en sus estudios y así descubrir cómo se mueve todo lo creado. Para ese tiempo, no había nada más normal que estudiar medicina y matemáticas, la astronomía estudiaba las estrellas y los astros desde un punto de vista interpretativo para leer una carta astral, e igual maravillarse para comprender los misterios de los movimientos celestes. Hace 400 años las mentes de los estudiosos no estaban fragmentadas como las de hoy que clasifican que es científico y que no lo es, en ese entonces los estudiosos buscaban acceder a todo tipo de Saber para encontrar la Unidad y la medicina, las matemáticas y la astronomía estaban muy vinculadas al estudio de las cartas astrales.




Mientras Copérnico, Kepler y Brahe se cuidaban de ser llevados a juicio por herejía, y a Galileo Galileo le tocaba retractarse y aceptar la condena de encierro de por vida; los astrólogos también enfrentaban la Inquisición, es el caso de Cosme Ruggie, quien trabajaba levantando cartas para Catalina de Médicis en Francia. En el juicio fue dejado en libertad después de haber explicado brillantemente a sus jueces que la Astrología que él practicaba descansaba en leyes perfectamente naturales, y no tenía nada que ver con la vocación mágica de espíritus. Para esos días las autoridades eclesiásticas adoptaron una posición que había dejado Santo Tomás de Aquino, consistía en admitir la legitimidad de la adivinación astrológica en tanto que esta no limitara el libre albedrío humano y que no se practicaran asuntos mágicos donde se invocaban espíritus o demonios.

Cosme Ruggieri se salvó de la hoguera y siguió trabajando para la florentina Catalina de Médicis esposa de Enrique II Rey de Francia, protectora de astrólogos, magos y alquimistas que le aconsejaran como guiarse en medio de tanta intriga dentro del Palacio, por eso no tardó en convertirse en la protectora del napolitano Luc Gauric, astrólogo y matemático gozaba del reconocimiento de varios aristócratas, y quien le predijo con 7 años de anterioridad la muerte del rey: “ le recomiendo evitar todo combate singular en campo cerrado, sobre todo alrededor de los 41 años, ya que a esa edad hay amenaza de una herida en la cabeza que podía traer como consecuencia la ceguera o la muerte”.



Motivo en la Bóveda del Escorial, obsérvese a la izquierda la banda que nombra la Astrología.


En 1555 hicieron invitaron a Michel de Nostradamus, médico, astrólogo y vidente francés a la corte para que ampliara a cerca del pronóstico sobre el accidente del rey, era ya conocido por las publicaciones de sus almanaques, y no dudó en indicar que el rey moriría por accidente en un torneo con una herida en la cabeza que además lo dejaría ciego, y precisó la fecha. Gauric murió, el pronóstico sobre Enrique II se cumplió con exactitud heredando el trono su hijo Carlos IX, quien contrató a Nostradamus como astrólogo y médico de la corte.


También en 1555, en Inglaterra, el matemático, geógrafo, astrólogo y alquimista Jhon Dee, era arrestado por la Iglesia acusado de levantar cartas astrales, finalmente fue absuelto. Visitó a Isabel I quien se hallaba recluída y con amenaza de muerte, él le predijo que sería reina, y así fue efectivamente, pasó a ser protegido de la Reina Isabel I, convirtiéndose en su consejero, geográfico, astrológico y científico. Le señaló la mejor fecha y hora para su coronación y así su reinado fuera largo, Isabel reinaría por 45 años. Izquierda, la carta astral de la Reina Isabel.

Miremos de nuevo en Francia, a Jean Baptite Morin de Villafrance, matemático, astrónomo y astrólogo, escribió Astrología Gálica, donde a través de 26 libros da cuenta de que las influencias celestes son causas universales; su acción sobre un punto determinado depende de los aspectos que se presentan, en el nacimiento, entre las casas astrológicas y los astros. Para establecer predicciones es necesario conocer la naturaleza y el estado celeste de cada uno de los planetas, el signo zodiacal por el cual se desplaza, su posición en tal o cual casa astrológica, y finalmente sus vinculaciones con planetas. Y todos sus aportes son completamente validados por los actuales astrólogos.

Contemporáneo de Morin, fue el padre capuchino Francois Yves, en 1654 publicó El "Destino y El Universo", donde se esforzó por predecir grandes acontecimientos. El Parlamento de la Región de Rennes mandó a quemar el libro y la Sorbona ordenó la incautación de los ejemplares.


Gerolamo Cardán, médico, matemático y astrólogo italiano, en Bolonia fue acusado de herejía en 1570 debido al tono de sus escritos y por haber escrito el horóscopo de Jesús en 1554. Fue procesado, pasó varios meses en prisión, abjuró y logró la libertad pero con la prohibición de publicar.
En Italia también el médico Antonio Tattani publicó en 1685, el medico astrólogo.
Agrippa de Nettesheim, médico, filósofo, alquimista y astrólogo alemán. Por ideas y dedicación al estudio de las ciencias ocultas debió vivir en un constante éxodo al ser perseguido en varios países. En 1510 publicó Filosofía Oculta, está dividida en tres libros: Magia Natural (Física), Magia Celeste (Matemáticas) y Magia Ceremonial (Teología).

Theophrastus Bombast von Hohenheim, más reconocido como Paracelso, médico, alquimista y astrólogo suizo, fue conocido porque se creía que había logrado la transmutación del plomo en oro mediante procedimientos alquimistas. Sus grandes obras se publicaron alrededor de 1500. Su búsqueda se encaminaba en encontrar la medida para unir astrología y medicina, de tal manera que un tratamiento médico tuviera un mejor efecto al realizarse en un momento planetario específico sobre el paciente, indicaba: “de que vale el remedio que se da para la matriz de las mujeres si no está guiado por Venus?, de que servirá tu remedio para el cerebro si no está dirigido por la Luna? Es igual para los otros; permanecerán todos en el estómago y saldrán por el intestino y no surtirán efecto. Si el cielo no te es favorable y no consiste a dirigir tu remedio no llegarás a nada”.

Para terminar esta segunda parte les dejo con algo maravilloso, no se requieren muchas palabras, pero el Maestro Da Vinci puso a los 12 apóstoles en el orden zodiacal. Al apóstol Simón, sentado a la derecha en el extremo de la mesa, se le atribuye el primer signo del zodiaco, es decir Aries; a Tadeo, segunda figura del mismo grupo, el de Tauro; a Mateo, el tercero a la derecha, el de Géminis, y así todos siguiendo el ordendel zodiaco. Es significativa la atribución del signo de Libra a Juan, que se encuentra a la derecha de Jesús ( en la pintura  a la izquierda) del de Escorpión a Judas, sorpendido en el acto de derramar la sal, y por último el de Piscis a Bartolomé, pintado, a diferencia de las otras figuras, con los pies claramente visibles.



La Última Cena de Leonardo Da Vinci.